miércoles, 9 de marzo de 2011

enfasis en transmision, efectos, intersubjetivo.


LOS MODELOS DE COMUNICACIÓN
Por Eleonora Spinelli
Comenzar a problematizar el sentido
de la comunicación nos lleva a pensar
desde que diferentes lugares se puede
entenderla y desde que modelos; asociados
a determinados contextos históricos y
paradigmas de pensamiento, se ha venido
desarrollando este concepto.
En este sentido, la importancia del
reconocimiento de estos distintos modelos
comunicativos se relaciona con la
posibilidad de hacer visibles procesos
comunicacionales que muchas veces damos
por supuestos y naturalizados. Entender
las concepciones de sujeto (ya sea
el emisor o el receptor), de mensajes, de
poder, de saber que subyace en cada uno
de ellos nos da la posibilidad de poder
desandar nuestra mirada y pensar, en
nuestros propios ámbitos de referencia,
como nos comunicamos con los otros,
nuestros interlocutores.
Para dar cuenta de estos diferentes
lugares desde los que puede entenderse la
comunicación, Mario Kaplún 1 reconoce
en su análisis tres modelos, a los que le
agregamos un cuarto:
· Comunicación que pone el énfasis
en la transmisión de información.
· Comunicación que pone el énfasis
en los efectos.
· Comunicación que pone el énfasis
en los procesos intersubjetivos.
1 Kaplún, Mario. “El comunicador popular”. Cap
1: Modelos de educación y modelos de comunicación.
Ed. Lumen-Humanitas. Argentina. 1996.
· Comunicación que pone énfasis
en los procesos culturales.
Es importante destacar que según
este autor estos modelos
comunicacionales no pueden pensarse
como “puros”, como compartimentos
estancos, sino que coexisten y se encuentran
presentes en distintas instancias de
comunicación (interpersonal, masiva,
institucional, etc). La diferencia que se
establece entre unos y otros radica en que
acentúan determinados aspectos (contenidos,
efectos procesos) por sobre otros, lo
cual no significa que puedan encontrarse
rasgos de otros en diferentes proporciones.
1. Énfasis en la transmisión de
información
En este modelo la comunicación
es entendida solo como transmisión de
información de un emisor (E) que envía
su mensaje (M) a un receptor (R). Aquí el
emisor es el único protagonista activo del
proceso frente a un receptor pasivo.
Es decir que quien emite, es quien
posee el saber legítimo del contenido del
mensaje; mientras que al receptor, no se
le reconoce otro papel que el de decodificar
correctamente la información que se
le propone.
El modo de comunicar que prevalece
en este caso es el monólogo.
Pensando ahora la relación comunicativa
que se establece, podemos decir
que la misma es vertical y unidireccional;
ya que el emisor domina, es el dueño, el
protagonista.
“En la medida en que sigamos
asumiendo el clásico rol de emisores, de
poseedores de la verdad que dictamos esa
verdad a los que ‘no saben’; en la medida
que sigamos depositando informaciones e
2
ideas ya ‘digeridas’ en la mente de nuestros
destinatarios, por liberadores y progresistas
que sean los contenidos de
nuestros mensajes, continuaremos tributarios
de una comunicación autoritaria,
vertical, unidireccional.”2
E R
2. Énfasis en los efectos
Si el primer modelo es de origen
europeo, el segundo, nació en los Estados
Unidos, en pleno siglo XX durante la
segunda guerra mundial. Sin embargo no
es hasta la década de los sesenta que llega
a América Latina en la llamada “Década
del desarrollismo”, como una respuesta
de la alianza para el progreso al problema
del “Subdesarrollo”.
Se pensaba que la solución para la
pobreza en que hallaban sumidos nuestros
países, era la modernización, es decir, la
adopción de las características y los métodos
de producción de los países capitalistas
desarrollados.
Las innovaciones tecnológicas,
entre ellas los medios de comunicación,
eran vistas como la panacea para todos
nuestros males; ellas por sí solas permitirían
obtener progresos. En este sentido la
comunicación como herramienta de persuasión
será un concepto clave de éste
modelo. Ya no se trata como en el anterior
solo de informar sino de convencer,
de manejar, de condicionar al sujeto para
que adopte la nueva conducta propuesta.
El esquema de comunicación persuasiva,
introduce una diferencia importante
con respecto al modelo anterior.
Sigue habiendo un emisor protagonista,
2 Idem 1. pp26.
dueño de la comunicación, que envía un
mensaje a un receptor que continúa reducido
a un papel subordinado; pero ahora
aparece una respuesta, denominada retroalimentación
(feedback) la cual es recogida
por el emisor.
A simple vista el modelo puede
ser percibido como alfo mas equilibrado y
participativo, ya que aparentemente, le
reconoce un papel más activo al receptor
(reacción ante el mensaje recibido). Sin
embargo Se descubre que el feedback
tiene un significado y una función muy
diferentes, porque comunicar se relaciona
con imponer conductas y lograr acatamiento
y en tal contexto la retroalimentación
es solo la comprobación del efecto
previsto, es decir, la reacción del sujeto
ante la propuesta de comunicación.
Entonces la comunicación es positiva
si el sujeto acata la propuesta o negativa
si la rechaza. En este último caso, el
feedback le sirve al emisor como instrumento
de verificación y control: puede
ajustar los próximos mensajes, regularlos,
hacerles los cambios formales requeridos
para obtener el efecto prefijado, la respuesta
deseada.
E R
3. El énfasis en el proceso intersubjetivo
Para entender la comunicación
como proceso, es importante reconocer
dos acepciones del término, que aun hoy
coexisten.
Mensaje
Mensaje
Feedback
3
· Acto de informar, de transmitir, de
emitir. COMUNICAR.
· Dialogo, intercambio, relación de
compartir. COMUNICARSE.
Esta última, es la acepción más
antigua y humana que expresa una idea de
comunidad y comunión, que ha ido perdiendo
su sentido originario a partir de la
irrupción de los medios masivos. La forma
de operar de estos medios se convirtió
en modelo referencial, en paradigma de
comunicación. Una reducción de la comunicación
humana, concepto que implica
reciprocidad a favor de la información
y la comunicación.
La controversia para recuperar en
sentido original del concepto de comunicación
entraña mucho más que una cuestión
semántica. Ella conlleva una reivindicación
humana y sobre todo una reivindicación
de los sectores dominados, hasta
ahora excluidos de las grandes redes
transmisoras. La polémica, tiene una dimensión
social y política.
Para los teóricos e investigadores
latinoamericanos, la verdadera comunicación
no esta dada por un emisor que habla
y un receptor que escucha, sino por dos o
mas seres o comunidades humanas que
intercambian y comparten experiencias,
conocimientos, sentimientos. Es a través
de ese proceso de intercambio como los
seres humanos establecen relaciones entre
sí, y pasan de la existencia individual
aislada a la existencia social comunitaria.
Desde esta perspectiva podemos
definir la comunicación como: “la relación
comunitaria humana que consiste en
la emisión/ recepción de mensajes entre
interlocutores en estado total de reciprocidad”
3
3 Pasquali, Antonio. Comprender la Comunicación.
Monte Avila. Caracas. 1979
En esta linea, M. Kaplún, propone
incorporar el término EMIREC, amalgama
de emisor y receptor. Todo hombre
debe ser visto y reconocido, como un
EMIREC y tiene derecho a participar en
el proceso de comunicación actuando
alternadamente como emisor y receptor.
4. Énfasis en los procesos culturales
Si bien los modelos que plantea
Mario Kaplún son de mucha utilidad para
comenzar a mirar la comunicación en
nuestras propias instituciones, nos resulta
necesario incorporar nuevas dimensiones
de análisis que amplían y complejizan la
mirada de los procesos comunicacionales.
En este sentido, la propuesta que
realiza Kaplún acerca de la idea de EMIREC
propone un salto cualitativo respecto
a los modelos previos, pero aún así no
incorpora una categoría que creemos fundamental
a la hora de pensar a la comunicación
más allá de la transmisión de información,
de los medios y de los efectos.
Desde este lugar, pensar la comunicación
como producción social de sentidos
permite ampliar la mirada hacia el
terreno de la cultura. Es decir que, reco-
EMIREC EMIREC
4
nocemos los procesos culturales, como
aquellos espacios dentro de los cuales se
produce una lucha por el sentido, donde
los sujetos (individuales o colectivos)
interpelan y se ven interpelados en una
puja constante por la significación.
Aquí comenzamos a ver una nueva
dimensión, en la que los procesos comunicacionales
ya no pueden pensarse a
partir de roles de emisión y recepción
prefijados y alternados, sino más bien
como un interjuego constante aun en la
diferencia y la asimetría.
Si bien se configura un receptor
activo, que completa el sentido de la comunicación
desde su propia lectura (E.
Verón), este nuevo lugar que se le da al
receptor no debe dejar de lado el papel
que el poder juega en los procesos socioculturales
y, como parte de ellos, los comunicacionales,
en los procesos hegemónicos.
Reconocer a la cultura como el
espacio de lucha por el sentido, como un
campo de negociaciones y tensiones, como
el lugar desde el cual se configura la
identidad, nos obliga a reconocer a la
comunicación desde una mirada diferente
que implica recuperar el contexto desde el
cual los sujetos le dan sentido a sus prácticas.

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